Sé tu testigo y respira (La experiencia de colocarse en los zapatos de tu pareja)

La experiencia de colocarse en los zapatos de tu pareja 


¿Cómo fue la experiencia?

En mi matrimonio después de 13 años de aventura descubrí que no sabía tratar a las mujeres y mucho menos a mi esposa. Desde niño aprendí el respeto que se merecían y las veía con la ternura que me generaban. Sin embargo, no veía diferencia entre ellas y los hombres; quizás estaba influenciado por la igualdad de género que ocasionó que no diferenciara en el trato a las damas.

Lo anterior pareciera machista pero no lo es, porque a pesar de la igualdad en todos los aspectos debemos tener en cuenta que las mujeres son de venus y los hombres de marte. Ellas requieren ser tratadas con ternura, cariño, flores, detalles, entre otras cosas.

Los hombres también necesitamos que las mujeres nos vean en nuestro rol. A veces necesitamos que nos consientan y que alcahueteen nuestras cosas o que apacigüen nuestro mal genio en diferentes situaciones.

Debemos colocarnos los zapatos del otro y descubrir un montón de cosas que son muy bellas y no dejarnos llevar en lo radical que pregona el machismo y el feminismo. Debemos entender que somos diferentes, pero que eso lo hace todo y de esa manera tener más profundidad en las relaciones de amistad, amorosas y con nuestros familiares.

¿Fuiste consciente en algún momento de tus emociones (por ejemplo miedo, angustias y valores)?

En algún momento de mi vida me coloqué un caparazón en mi que me impedía mostrar las emociones en su justa medida. Esto debido a experiencias del pasado o a la precaución por ser lastimado o como una medida de dominio al mostrar el poder que produce controlarlas. Se deja a un lado la amabilidad, la cordialidad y el siempre pensar en positivo y no en como reaccionar en modo defensivo ante cualquier situación que se nos presenta.

Creo que siempre recogía los platos rotos de una discusión vaga, necia, tonta que se originaba por no querer perder una sola batalla y por creer que todas eran eso, batallas. Me volví un experto en el arte de la manipulación para pegar los fragmentos que quedaban luego de una pelea.

Siempre me dio angustia lo injusto que podía llegar a ser, pero en realidad todo se generaba por no diferenciar los entornos en los que estaba. No diferenciaba lo laboral, lo familiar y mi rol de esposo.

Los valores que tengo son altos pero a pesar de ello si uno en su vida diaria usa unas gafas defectuosas que distorsionen la realidad, éstos no serán suficientes y habrá que repararlas o cambiarlas que puedan prevalecer.

¿Te cuidaste? ¿cómo lo hiciste?

Lo primero que hacía era proteger mis intereses planteando posiciones no negociables. Pensaba en la comodidad que me producía asumir posturas convenientes.

Creo que también usaba mi vida de superación como ejemplo para compararme en las diferentes vivencias diarias. Esto ocasionaba que las demás personas sintieran inferioridad y precaución al hablar conmigo.

Asumí posiciones dominantes en todas las facetas en las que viví. No solo con mi esposa, hermanas o madre, sino incluso con hombres que se relacionaban conmigo.

¿Cuidaste a otros? ¿Cómo lo hiciste?

Desde mi punto de vista si. A mi manera al considerar que mi realidad era la que debía primar por ser mía y de esa manera yo garantizaba que las cosas se hicieran de acuerdo a lo que yo consideraba que eran correctas.

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